ABUJARDADO

Es uno de los tratamientos superficiales más populares. La superficie de la roca, previamente aplanada, se golpea repetidamente de forma que presenta pequeños cráteres de profundidad repartidos de forma equilibrada por toda la piedra.

ENVEJECIDO

Esta modalidad, junto con el pulido, es una de las más conocidas, sobre todo por el estilo que imprime en los ambientes de carácter rústico. Se utiliza especialmente en piedras no muy compactas.

ESCAFILADO

Unos golpes irregulares en la superficie de la piedra proporcionan el aspecto típico de escafilado. Se aplica sobretodo en piedras de gran dureza, como la caliza.

FLAMEADO

El material es sometido a altas temperaturas a través de una llama con una inclinación de 45º. De esta forma se obtiene una superficie con un ligero relieve, rugosa y vítrea que da un aspecto al material.

LAJADO

El lajado es posible mediante la separación de lajas por los planos marcados por la esquistosidad o estratificación. Este es un acabado absolutamente natural y con un relieve irregular. En muchas ocasiones la presencia de minerales micáceos da un aspecto de brillo característico a la piedra.

PARTIDO

El procedimiento es el mismo que para el lajado sólo que en este caso se utiliza para rocas más masivas y da como resultado una apariencia muy natural. El corte se realiza en las zonas más débiles de las rocas.

SERRADO

El corte mecánico realizado por máquinas cortabloques o disco permite este tipo de acabado. También es un proceso previo al que se somete a la piedra antes de proceder a nuevos tratamientos superficiales.

El resultado visual es una superficie lisa, rugosa y con pequeños surcos en el caso de que el corte se haya realizado mediante discos.